Escuchar música, un pódcast o responder una llamada mientras caminamos se ha convertido en una actividad cotidiana. Los auriculares nos acompañan camino al trabajo, a la escuela, mientras esperamos el transporte o simplemente cuando recorremos la ciudad.
El problema comienza cuando el volumen o el aislamiento es suficiente para desconectarnos de una parte importante de lo que sucede alrededor.
En la vía no solamente necesitamos ver. Los sonidos también nos proporcionan información: un vehículo que se aproxima, una bocina de advertencia, una motocicleta, una bicicleta o una sirena pueden alertarnos de una situación que todavía no hemos observado.
En Miss & Míster Volante, continuamos nuestra serie de octubre recordando que la seguridad vial también depende de quienes se desplazan caminando.
¿Por qué escuchar el entorno es importante?
Mientras caminamos, nuestro cerebro combina constantemente la información visual y auditiva para interpretar lo que sucede alrededor.
Los sonidos pueden ayudarnos a detectar:
- Vehículos aproximándose.
- Una motocicleta que todavía no vemos.
- Una bicicleta cercana.
- Una bocina utilizada como advertencia.
- Un vehículo de emergencia.
- Una situación inesperada detrás de nosotros.
Reducir considerablemente esa información significa depender mucho más de lo que alcanzamos a observar.
El problema no son únicamente los auriculares
Utilizar auriculares no significa automáticamente caminar de manera insegura.
El riesgo aumenta cuando:
- El volumen impide escuchar el entorno.
- Se utiliza una cancelación de ruido muy intensa.
- La persona concentra toda su atención en el contenido.
- Se combina el audio con mirar constantemente la pantalla.
- Se cruza la calle sin interrumpir esas distracciones.
La clave está en no permitir que la tecnología nos desconecte de la vía.
Antes de cruzar, recupera toda tu atención
Al aproximarnos a una intersección o cruce debemos aumentar nuestra percepción del entorno.
Ese no es el momento para:
- Cambiar de canción.
- Buscar un audio.
- Escribir un mensaje.
- Concentrarnos en una llamada.
Antes de atravesar la calle, aparta esas distracciones y comprueba correctamente la circulación.
No dependas únicamente de lo que escuchas
El consejo también funciona en sentido contrario.
Escuchar correctamente el entorno no sustituye la necesidad de mirar.
Una bicicleta o un vehículo eléctrico puede producir menos ruido que otros medios de transporte, y el sonido de la ciudad puede dificultar determinar exactamente de dónde procede un vehículo.
Por eso, antes de cruzar:
- Detente cuando sea necesario.
- Observa ambos sentidos.
- Comprueba visualmente el tránsito.
- Continúa atento durante todo el cruce.
Los oídos ayudan, pero los ojos siguen siendo fundamentales.
La cancelación de ruido merece especial atención
Algunos auriculares modernos están diseñados precisamente para reducir considerablemente los sonidos externos.
Esto puede resultar muy útil en determinados espacios, pero caminar cerca del tránsito requiere mantener conciencia del entorno.
Si utilizas este tipo de dispositivos, procura que su configuración te permita percibir lo que sucede a tu alrededor cuando te desplazas por la vía pública.
Cuidado al caminar cerca de entradas y salidas
No todos los vehículos aparecen desde una calle principal.
En La Habana es habitual encontrar:
- Garajes.
- Estacionamientos.
- Entradas de edificios.
- Accesos a instalaciones.
- Portales desde los que puede salir algún vehículo.
Un peatón concentrado completamente en sus auriculares puede no percibir algunas señales de que un vehículo está realizando una maniobra.
En las paradas también debemos permanecer atentos
Mientras esperamos una guagua es habitual utilizar el teléfono y los auriculares para pasar el tiempo.
Pero cuando llega el transporte, aumenta el movimiento alrededor de la parada.
Personas que se desplazan, vehículos próximos a la calzada y pasajeros que suben o bajan hacen recomendable recuperar toda nuestra atención antes de movernos.
La noche añade otra dificultad
Con menor iluminación, nuestra capacidad visual disminuye.
En esas condiciones, perder también parte de la información auditiva puede dificultar todavía más la percepción del entorno.
Si caminas de noche:
- Mantén especial atención al tránsito.
- Evita aislarte completamente mediante los auriculares.
- Cruza por lugares donde puedas observar adecuadamente.
- Procura ser visible para los demás usuarios.
Los niños y adolescentes también necesitan aprenderlo
Los auriculares forman parte de la vida cotidiana de muchos jóvenes.
Por eso, la educación vial debe incluir también hábitos relacionados con la tecnología.
No se trata simplemente de prohibir su uso, sino de enseñar cuándo debemos dejar de utilizarlos para concentrarnos completamente en la vía.
Los conductores no deben confiar en que el peatón los escuchó
Un conductor puede observar a una persona utilizando auriculares y asumir que escuchará una bocina o el ruido del vehículo.
Esa suposición puede ser peligrosa.
Si existe la posibilidad de que un peatón no haya percibido nuestra presencia, debemos aumentar la precaución y estar preparados para reaccionar.
La conducción preventiva consiste también en anticipar los errores de otros.
Conclusión
Los auriculares pueden acompañarnos durante nuestros recorridos sin convertirse necesariamente en un problema. La diferencia está en cómo los utilizamos.
Mantener un volumen que permita percibir el entorno, reducir las distracciones antes de cruzar y utilizar siempre la observación visual son hábitos sencillos que ayudan a desplazarnos con mayor seguridad.
En la vía, ver es fundamental, pero escuchar también puede advertirnos de aquello que todavía no hemos visto.