Las luces del vehículo cumplen una función esencial en la seguridad vial. No solo permiten ver mejor el camino, sino que también sirven para comunicar intenciones a otros conductores, peatones y ciclistas. Sin embargo, su uso incorrecto es una de las causas más comunes de confusión y accidentes, especialmente en condiciones de poca visibilidad.
Para los estudiantes de Miss & Míster Volante, aprender a usar correctamente las luces es tan importante como dominar el volante o respetar las señales de tránsito.
1. Las luces no son solo para la noche
Existe la creencia de que las luces solo deben encenderse cuando oscurece. En realidad, también deben utilizarse:
- Durante lluvias intensas
- En presencia de neblina o polvo
- En túneles
- En carreteras con poca visibilidad
- En amanecer y atardecer
Encender las luces en estas situaciones mejora la visibilidad del entorno y permite que otros vehículos detecten tu presencia con mayor antelación.
2. Luces bajas: las más utilizadas
Las luces bajas son las que deben usarse de forma habitual. Iluminan la vía sin deslumbrar a otros conductores y son obligatorias en la mayoría de las condiciones de baja visibilidad.
Usarlas correctamente:
- Reduce el riesgo de accidentes frontales
- Mejora la percepción de obstáculos
- Facilita la identificación del vehículo por otros usuarios
Circular de noche sin luces bajas o con luces defectuosas es una infracción grave y un riesgo innecesario.
3. Luces altas: potencia con responsabilidad
Las luces altas ofrecen mayor alcance visual, pero deben emplearse con precaución. Son útiles en carreteras oscuras y poco transitadas, pero deben cambiarse a luces bajas cuando:
- Se aproxima un vehículo en sentido contrario
- Se circula detrás de otro vehículo
- Hay presencia de peatones o ciclistas
Deslumbrar a otro conductor reduce su visión durante varios segundos, tiempo suficiente para provocar un accidente.
4. Luces intermitentes: comunicar es prevenir
Las luces intermitentes indican cambios de dirección, adelantamientos y maniobras. No utilizarlas o hacerlo tarde impide que los demás anticipen tus movimientos.
Un uso correcto implica:
- Activarlas con suficiente antelación
- Mantenerlas encendidas durante toda la maniobra
- Apagarlas una vez completada
Muchos accidentes ocurren por giros inesperados sin señalización previa.
5. Luces de freno y luces traseras
Las luces de freno alertan a los vehículos que vienen detrás de una desaceleración. Si estas luces no funcionan correctamente, el riesgo de choques por alcance aumenta considerablemente.
Las luces traseras también ayudan a que el vehículo sea visible en condiciones de poca iluminación, incluso cuando no se está frenando.
6. Luces de emergencia: cuándo sí y cuándo no
Las luces de emergencia deben utilizarse solo en situaciones reales de peligro o detención obligatoria, como:
- Avería del vehículo
- Accidente
- Detención por emergencia
Usarlas para estacionar incorrectamente o justificar una parada indebida genera confusión y resta credibilidad a su función.
7. Errores comunes en el uso de las luces
Entre los errores más frecuentes están:
- Circular de noche solo con luces de posición
- Usar luces altas en ciudad
- Olvidar apagar intermitentes
- Conducir con luces dañadas
Estos descuidos pueden evitarse con revisiones periódicas y atención consciente.
Conclusión
El uso correcto de las luces del vehículo es una responsabilidad básica del conductor. Ver y ser visto es una regla fundamental de la seguridad vial. Aplicar estas normas no solo ayuda a evitar sanciones, sino que protege vidas y mejora la convivencia en la vía.