Las intersecciones son uno de los puntos más delicados de la vía. En ellas convergen vehículos, bicicletas, peatones y, en muchos casos, la prisa y la distracción. Para un conductor en formación, comprender cómo y por qué ocurren los accidentes en estas zonas es esencial para desarrollar una conducción segura y anticipativa. En Miss & Míster Volante, este tema forma parte central de la educación vial porque permite prevenir situaciones de riesgo antes de que aparezcan.
La falta de visibilidad
En muchas intersecciones, sobre todo en zonas urbanas, la visibilidad puede estar reducida por vehículos estacionados, árboles, construcciones o giros pronunciados. Cuando el conductor no ve claramente la aproximación de otros usuarios de la vía, la probabilidad de choque aumenta significativamente.
Recomendación: disminuir la velocidad, mirar dos veces hacia cada lado y avanzar solo cuando exista plena certeza de que la vía está libre.
No respetar el derecho de vía
Las prioridades de paso son uno de los elementos más importantes del tránsito. Sin embargo, muchos accidentes ocurren por:
- Desconocimiento de las normas.
- Confusión al interpretar las señales.
- Suposiciones incorrectas sobre la intención del otro conductor.
Entender quién tiene el paso y actuar con prudencia es fundamental para evitar colisiones frontales y laterales.
Exceso de velocidad al aproximarse
Algunos conductores mantienen la misma velocidad que traen en una avenida o vía principal, sin reducir antes de llegar a una intersección. Esto les deja menos tiempo para reaccionar y aumenta la distancia necesaria para frenar.
En zonas urbanas, incluso pequeñas reducciones de velocidad pueden evitar accidentes graves.
Distracciones en el momento crítico
Atender el teléfono, manipular el aire acondicionado, hablar intensamente con pasajeros o mirar hacia otro lado puede provocar un descuido de solo dos segundos. Ese breve instante es suficiente para no ver un vehículo que se acerca o un peatón cruzando.
En intersecciones, la atención debe ser total: ojos adelante, espejos revisados y manos firmes en el volante.
Falsas suposiciones sobre el comportamiento ajeno
Uno de los errores más comunes es “dar por hecho” que el otro vehículo va a detenerse, ceder el paso o continuar recto. En conducción defensiva se trabaja bajo el principio de no confiar en que los demás actuarán correctamente.
Avanzar solo cuando se tiene certeza, y no expectativa, evita situaciones inesperadas.
Giros y cambios de carril sin señalización
En entornos congestionados, algunos conductores olvidan encender las luces intermitentes antes de girar o cambiar de carril. Esto reduce la capacidad de los demás para anticiparse y ajustarse al movimiento del vehículo.
La señalización temprana y clara permite que todos los usuarios coordinen su comportamiento de forma segura.
Conclusión
Las intersecciones requieren una combinación de atención, paciencia y dominio de las reglas del tránsito. Reducir la velocidad, respetar las prioridades de paso, evitar distracciones y ser predecible son acciones que disminuyen de manera notable la probabilidad de accidentes. Entender estos principios desde la etapa de formación transforma al estudiante en un conductor responsable y preparado para enfrentar situaciones reales en la vía.